Una ficha por persona con su rol, sus acreditaciones verificadas, su documentación con vencimientos y sus horas acumuladas. Y detrás, un motor que decide quién puede cubrir cada puesto y dice por qué cuando la respuesta es que no.
Solicitar demoEl bloque de salud está en su propia tabla, y no por orden. Es dato de categoría especial del artículo 9 del RGPD, y mezclarlo con el teléfono significa que cualquier consulta que trae la ficha trae también las alergias. Separado, se carga solo cuando alguien con derecho lo pide, y esa petición queda registrada. Todo va cifrado en reposo, incluido el grupo sanguíneo: no es más sensible que lo demás, pero cifrarlo todo evita que alguien tenga que decidir campo a campo qué lo es.
Cuando alguien no puede cubrir un puesto, el sistema dice cuál de los motivos es: falta esa acreditación, la tiene caducada, la tiene sin verificar, solapa con otro servicio, no llega a la edad mínima, falta el consentimiento del tutor. Son motivos codificados, no un texto que cada pantalla redacta a su manera, y por eso la aplicación puede explicarlos igual en los cinco idiomas. Y hay un tercer estado además de sí y no: apto, pero con aviso, para lo que caduca dentro del plazo de preaviso que fije la agrupación.
Una persona está de alta, suspendida, en excedencia o de baja, y cada estado tiene consecuencias distintas sobre lo que puede hacer. Antes de crear una ficha nueva, la plataforma avisa de quién se le parece por correo o por teléfono. Avisa, no bloquea: dos hermanos comparten el fijo de casa y dos personas pueden compartir un correo. Lo que no puede pasar es que el duplicado se cree sin que nadie lo vea, porque a partir de ahí las horas de una persona se reparten entre dos fichas y ninguna memoria cuadra.