Turnos en vista semanal y mensual, con la cobertura de cada día a la vista. Los coordinadores asignan, el voluntariado se ofrece a cubrir los huecos desde el móvil y los cambios entre compañeros se resuelven solos, con las tres firmas que hacen falta.
Solicitar demoCada agrupación define sus tipos de turno —mañana, tarde, noche, refuerzo de fin de semana— con su hora de inicio, su hora de fin y sus plazas. El cuadrante se monta con ellos, y el resumen de cobertura de cada día sale del propio catálogo. Eso es lo que permite ver de un vistazo qué día tiene la guardia a medias, en vez de contar nombres a mano sobre una hoja de cálculo que alguien tiene que mantener.
El cuadrante hace la misma pregunta que la inscripción a un servicio, y al mismo motor: si esa persona está de alta, si sus acreditaciones siguen vigentes ese día y si no está ya comprometida a la misma hora en otro sitio. Los solapamientos se comprueban contra lo que ya tiene confirmado, no contra una lista aparte. Y cuando dos personas se ofrecen a la vez al último hueco del sábado —que es el caso normal, no la rareza— solo entra una.
Un cambio de turno lleva tres firmas y en este orden: quien lo pide, quien lo acepta y quien lo aprueba. La aptitud de quien entra se comprueba al aplicar el cambio y no al pedirlo: entre la petición del lunes y la aprobación del jueves puede haber caducado un permiso, y lo que cuenta es cómo están las cosas cuando el cambio se hace de verdad. Hoy esto vive en un grupo de mensajería y llega al cuadrante dos días tarde, cuando llega.