Una activación sale a la vez a quien tiene que recibirla, por los canales que cada persona haya configurado, y cada respuesta se ve en el momento. El silencio no cuenta como un «no».
Solicitar demoUn voluntario contesta «Voy», «No puedo» o «Acuso recibo». La tercera es la más útil para quien coordina, porque separa a quien está valorando si puede ir de quien todavía no ha mirado el móvil: con solo dos respuestas esas dos personas son indistinguibles y hay que llamar a las dos. Y el silencio nunca se interpreta. Con quien ha dicho que no puede ya no se cuenta; a quien no ha contestado hay que buscarlo, y por eso aparecen en sitios distintos.
El envío tiene dos mitades separadas a propósito. Primero se resuelve a quién alcanza la alerta y se escribe una fila por persona, todas de golpe: esa lista es el compromiso, y a partir de ahí hay constancia de a quién había que avisar aunque el servidor se caiga en el segundo siguiente. Después cada aviso sale por su cuenta, de modo que un rebote afecta a uno solo y se reintenta ese. Hacerlo al revés dejaría avisos enviados sin registro, que es la peor combinación posible: la gente recibe la llamada y quien coordina no sabe que ha salido.
Una alerta puede dirigirse a un grupo, a un indicativo o a un nivel de disponibilidad, sin nombrar a sus miembros uno a uno. Sale por los canales que cada persona tenga configurados, con dos reglas que no dependen de ninguna casilla de la pantalla: una emergencia no se puede silenciar —a quien haya apagado todos sus canales se le repone el correo— y el SMS se reserva para emergencias, porque es el único canal que cuesta dinero por mensaje.